martes, 22 de julio de 2008

Promesas incumplidas.

Cuando uno incumple una promesa le falla a una persona y duele, sobre todo si es un amigo, ya que un amigo es alguien en quien confiamos.

Una confianza similar es la que el pueblo entrega a un vecino cada 4 años para que dirija el Ayuntamiento y vele por nuestros intereses.

Unos intereses que se ven reflejados en el programa electoral, ese contrato que la ciudadanía firma en las urnas, dando su confianza a uno u otro candidato para que lleve a cabo su promesa, su programa electoral.

Aunque no siempre todos tenemos los mismos intereses, en algunas ocasiones los intereses de los jóvenes choca con el de las personas mayores, por ejemplo a la hora del ocio, cuando los jóvenes salimos de marcha y los vecinos quieren descansar.

Está claro que los jóvenes necesitamos de un lugar donde pasar un buen rato con los colegas, escuchar buena música y bailar hasta aburrirnos.

Por ese motivo el Partido Popular en su contrato con la ciudadanía prometía la creación de un recinto especial para este fin, así los vecinos no veían afectado su merecido descanso nocturno.

Aunque el Sr. Orengo hace unos meses prometía en su programa electoral algo similar, “extremaremos el cumplimiento de la normativa contra la contaminación acústica en las zonas de ocio”

Solo 1 año después cuando un juez determina que la Plaza Castell es una zona ZAS, recurre la sentencia, en lugar de tomar las medidas prometidas en su programa electoral.

El Sr. Orengo no es de fiar, promete y nunca cumple.


Heber Maximiliano Doncel Milesi

Secretari Executiu de Comunicació