miércoles, 2 de septiembre de 2009

Las discrepancias con Zapatero acaban con el abandono de Sevilla y el previsible de Solbes



El ex ministro se pasa a la empresa privada. Alonso emplaza a Solbes a decidir ya si deja también el escaño


G.SANZ/ A. I. SÁNCHEZ | ABC.ES
«A éste le pasa lo que a la protagonista de la película «Los Otros», que está muerto y es el único que no lo sabe...», ironizaba en privado a ABC el ex ministro Jordi Sevilla a propósito de un compañero de gabinete también venido a menos. Lo decía para demostrar que él sí sabía que su salida del Ministerio de Administraciones Públicas (julio 2007) era el inicio de un camino sin retorno. Por más que Zapatero se lo adornara ofreciéndole la Secretaría general del PSOE valenciano, que él rechazó con un «a quien pueda interesar, que no seré yo» desde su blog, el mismo que le sirvió ayer para decir adiós. Su declive real se inició siendo ministro, cuando el presidente le apartó de las tensas negociaciones sobre el Estatuto de Cataluña, por dejar patentes sus discrepancias con el PSC de Pasqual Maragall y, sobre todo, con el PSOE, que le dejaba hacer.
Así que lo que ayer hizo Jordi Sevilla, en el blog, como a él le gusta, es certificar dos años después su defunción de la política activa... O publicar su esquela, que de todo hay en el extenso post colgado. Como las esquelas son para dejar constancia de quién es quién en el corazón de quien las publica, Sevilla no ha querido irse al otro mundo (a asesorar a Pricewaterhouse Coopers) sin dejar constancia de lo que tiene que agradecer a «todos» y a nadie en particular. Ni siquiera a aquel Zapatero al que, en tiempos de vino y rosas (2003), auguraba dotes para aprender economía «en dos tardes».
«Empiezo otro capítulo en el mismo libro de mi vida -se justificó ayer-, sin arrancar hojas anteriores, ni renunciar o repudiar ninguna. Se trata de un punto y aparte. Y estoy seguro de que la mayoría de intereses, cosas y personas que hasta ahora han sido importantes para mí, seguirán teniendo un destacado papel en lo que me queda por escribir». Lo que se dice escribir, Sevilla ya lo ha hecho en estos dos años. A diferencia de Pedro Solbes, el otro peso pesado del primer equipo económico de Zapatero, Sevilla no ha ahorrado críticas públicas al nombramiento de Elena Salgado, al exceso de personalismo del presidente, a la inacción del Ejecutivo en la reforma de las pensiones o a la deriva del Estatuto catalán.
El portavoz del Grupo Socialista, José Antonio Alonso, le deseó que «le vaya tan bien» (sic) como en la vida política. Y ya, de paso, aprovechó para mandar a Solbes un mensaje: el grupo está «a la espera» de que decida si deja el escaño. «En cuanto tome una decisión me la comunicará, si es que finalmente no continúa en la Cámara, pero vamos a esperar a que sea la persona concernida quien lo diga primero».
El ex ministro de Economía comunicó ya hace más de un mes a su círculo de amigos que tiene previsto abandonar su escaño este mes y «lo más pronto posible». Ya antes de despedirse de Economía se lamentaba ante sus íntimos «de lo que es trabajar con este hombre», en alusión a Zapatero. En las próximas semanas, ni siquiera tendrá que cruzarse con él en los pasillos del Congreso. Bruselas será su nuevo destino pero ya no tiene ganas ni fuerzas de pelea y se limitará a prestar alto asesoramiento técnico lejos de los despachos ejecutivos.

PEDRO SOLBES
A diferencia de Sevilla, Solbes guarda silencio desde que dejó la Vicepresidencia económica. En el Grupo Socialista todos dan por hecho que dejará el escaño para no tener que votar unos presupuestos con cuyo abultado déficit no está de acuerdo

JORDI SEVILLA
En la etapa de oposición, fue la mano derecha de Zapatero para asuntos económicos. Su estrella empezó a declinar con la negociación del Estatuto de Cataluña. En los últimos dos años no ha dejado de criticar la forma de gobernar del PSOE actual

DAVID VEGARA
Durante cinco años, el ex secretario de Estado de Economía sonó para sustituir a su mentor, Pedro Solbes. Tras la elección de Elena Salgado y una vez conocidos los planes de la nueva ministra para hacer frente a la crisis, decidió renunciar a su cargo

DAVID TAGUAS
Hombre de confianza del ministro de Industria, David Taguas tuvo que abandonar la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno ante la exigencia del entonces vicepresidente Solbes de que desapareciera esta polémica asesoría personal