lunes, 17 de agosto de 2009

Opinión. Alberto Moratal, Seretario General."Gandia, la ciudad que fue"

Todos conocemos de la actual Gandia, una ciudad que supera ligeramente los ochenta mil habitantes y que tiene cierto tirón en materia turística en época estival, pudiendo triplicar la cifra de habitantes.

Pero para poder ser partícipes de una ciudad que encierra historia y folclore debemos repasar ciertos manuales, algunos de ellos de escritores gandienses como Josep Camarena Mahiques. Será válido también y podrá servirnos como trabajo de fuente directa el asistir a los diferentes enclaves que la ciudad posee para poder cerciorarnos con los cinco sentidos a que huele, que se palpa, que dice, a que sabe y por último que vemos de Gandia.


Y en esta ocasión me remontaré a la Gandia de 1880-1905. Una Gandia que afortunadamente era tierra de emprendedores, una ciudad decidida a no seguir viviendo de espaldas al mar.
El mar salida natural de productos manufacturados y productos de nuestra tierra fue y debería ser el gran aliado de una ciudad con un potencial geoestratégico importantísimo.

Además Gandia con un Puerto natural en auge y con una conexión ferroviaria con Alcoy, Carcagente y Denia, hacia que no fuera ciudad a rebufo de Valencia sino que estos tres importantes enclaves supieran de manera autónoma salir adelante y ofrecer en época difícil para España (generación del 98) afrontar nuevos tiempos.

Y echo la mirada atrás, a estas fechas tan remotas en el tiempo para todos, para afrontar con total desánimo y desilusión la marcha atrás, progresiva y constante, que degrada lo que en su día fue grande.
Esto sólo puede ser así de doloso si uno es conocedor de que nuevamente la Flota Gandiense en los últimos cinco años se reduce a la mitad.

¿Cómo pudo el primer puerto naranjero de España, que tuvo conexiones ferroviarias con las localidades importantes antes mencionadas, llegar hasta tal situación?

Y es que el Puerto de Gandia existe porque los brazos no pueden derrumbarse, desmoronarse en el acto, pero si estos fueran conocedores de lo que en su haber albergan, posiblemente no quisieran ser conocedores de tan dramática situación.

La falta de implicación con el pulmón de la ciudad por parte de las diferentes administraciones implicadas en la materia y sólo ellas son las responsables de todo esto.

El Partido Popular ha anunciado que debe ayudarse con subvenciones al sector portuario a lo que el alcalde socialista, Orengo ha respondido con un silencio que chirría en los oídos de todos.

Veremos nuevamente como los riñones de aquellos que salen a faenar a las cinco de la mañana son los que soporten todo el peso de los imponentes brazos del Puerto de Gandia, si es que no queremos que corran la misma suerte que tal imponentes murallas defendían la ciudad ducal de Gandia en tiempos de antaño y ahora solo quedan restos diseminados en algunos puntos muy localizados de Gandia, la ciudad que fue


Alberto Moratal Sanz

Secretario General de Nuevas Generaciones del Partido Popular de Gandia


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