El regreso de los extraterrestres

Tres nuevas películas resucitan la pasión por saber si hay vida en otros planetas. No es un espejismo: la NASA está más cerca que nunca de responder a esta pregunta.
larazon.es - Ernesto Villar - Madrid
Era inevitable: un verano como éste, que arrancó con el hombre volviendo la vista a la Luna 40 años después de pisarla por primera vez, va a acabar con los extraterrestres metidos hasta la cocina. Ciertamente, lo que empezó como un simple debate conmemorativo sobre el momento culminante de la carrera espacial se ha convertido en un auténtico e inesperado boom de la vida extraterrestre. Algo ha ayudado, es verdad, el sexto de los astronautas que pisó el satélite, Edgard Mitchell, emperrado en jurar y perjurar a quien le quiera escuchar que ha visto cara a cara a unos aliens pequeñitos y de ojos saltones que la NASA, por cierto, se empeña en ocultar.
Pero lo que viene ahora es mucho mejor. Tres películas de muy distinto pelaje devuelven a los primos lejanos de E.T. a la gran pantalla: una de ellas, «Pequeños invasores», está ya en España. La segunda, «District 9», aterrizará en nuestro país el 18 de septiembre, y no hará reír precisamente. La cinta, que ha arrasado en EEUU, presenta a unos extraterrestres confinados en un gueto de Johannesburgo después de que su platillo volante se estrellara en la ciudad sudafricana, en una versión interplanetaria del apartheid que sobrepasaría al mismísimo Nelson Mandela. La convivencia entre humanos y visitantes, como es de esperar, no es nada fácil, pero al menos dará que pensar al espectador.
La tercera película está aún en mantillas, pero no podía faltar en este resurgir de los ovnis y es, sin duda, la mejor noticia para los incondicionales del género: habrá una quinta entrega de la inolvidable saga de «Alien».
El interés de la NASA
¿A qué viene rescatar de nuevo la moda de los extraterrestres? Esta misma pregunta se la ha hecho esta semana la revista «Newsweek», que dedica su última portada al tema con un titular que no necesita traducción simultánea: «Aliens exist». La conclusión es obvia: el interés por los ovnis va mucho más allá de los estudios de Hollywood.
Con mucho menos ruido que el cine y sin necesidad de echar mano de efectos especiales (no insistan, lo de Armstrong, Aldrin y Collins no fue un decorado pergeñado por Stanley Kubrik), lo cierto es que la NASA también se ha embarcado en esta carrera por encontrar «bichitos», o lo que sea, más allá de la Tierra. Desde que empezó el año 2009, no transcurre un mes sin que la prensa de todo el mundo publique indicios, pistas, rastros, huellas o simples conjeturas de que en algún rincón del universo puede haber vida, inteligente o no. En este sentido, la más ambiciosa de las misiones de la agencia espacial estadounidense, puesta en marcha en marzo y bautizada como «Kepler» en honor al astrónomo alemán que difundió las leyes del movimiento de los planetas, es sin duda la más clara declaración de intenciones de que algo está cambiando.
Rastrear toda la galaxia
La misión pretende, ni más ni menos, rastrear 100.000 planetas de nuestro «entorno» con un potente telescopio espacial, a la espera de que alguien responda a su desesperado «¿hay alguien ahí?». Cuando la odisea termine, auguran muchos expertos, ya nada será igual. «La misión es como la de Colón –afirma el investigador Bill Borucki a la revista «Newsweek»–. Después de ‘‘Kepler’’ no me puedo imaginar a la gente diciendo: ‘‘A mí no me preocupan otras vidas, ni si existen otras civilizaciones maravillosas’’».
La verdad es que, de un tiempo a esta parte, basta con echar una ojeada a la Prensa para que a cualquiera con un mínimo de curiosidad se le despierte el interés por culminar la misión que no pudo rematar Jiménez del Oso. Hace apenas una semana, por ejemplo, los análisis de la misión Stardust, que recogió polvo de un cometa y lo trajo a la Tierra, confirmaron que ese polvo tenía restos de los aminoácidos imprescindibles para crear la vida. Al igual que esos cometas pudieron sembrar esa sustancia en la Tierra hace 4.000 millones de años, y dar lugar a la vida, pueden haberlo hecho en cualquier otro planeta. Otra pista: la Agencia Espacial Europea ha hallado el «cóctel de la vida» (oxígeno, hidrógeno y carbono) en un planeta situado en la constelación del zorro. La mala noticia es que pilla un poco retirado (a 63 años luz de la Tierra) y que está demasiado caliente para albergar vida, pero es un buen indicio para seguir buscando.
Y, sin embargo, nada ha despertado tanto interés en la sociedad como los recientes hallazgos de la NASA en marte. Primero, la presencia de metano, que permitiría no descartar la existencia de microbios. Y, segundo, las primeras huellas de la presencia de agua líquida. Soñar es gratis.