600 millones de miradas se dirigen a Valencia

Barrichello vence al intenso calor en un Gran Premiogarantizado en el futuro por el pago del Consell.
lasprovincias.es | M. J. CARCHANO | VALENCIA
«Para ser 24 de agosto, con el calor que hace, es de agradecer a la gente que haya venido. Esperamos darles un buen espectáculo». A la hora en que Fernando Alonso, el más esperado en la parrilla y también en la línea de meta, estaba a punto de tomar la salida, la temperatura del asfalto del circuito de Valencia alcanzaba los 47 grados centígrados.
Antes incluso de que acabara el segundo Gran Premio de Europa, el objetivo de Valmor, y ahora del Consell, era modificar la fecha para engrandecer el circo de la Fórmula 1. Primero, porque los pilotos lo han pasado muy mal en esta carrera -todos destacaban que el calor había sido el gran hándicap- y segundo, para que los espectadores no sufran, a pleno sol, sin un ápice de sombra, un calor que echa para atrás y deja a muchos aficionados en casa.
La organización ha padecido lo indecible este año para llenar las gradas. La crisis económica fue el primer argumento que obligó a reducir el aforo y a habilitar taquillas hasta media hora antes de iniciarse la carrera. Las idas y venidas de Fernando Alonso y Michael Schumacher -ahora corren, ahora no- marearon a quienes no tenían claro si pagar o no los 150 euros, como mínimo, que costaba la entrada. Datos en mano, 70.000 personas han visto la carrera desde las gradas, a 5.000 del lleno. Más de 80.000 la disfrutaron en total, sumando el público de las terrazas, zonas VIP o megayates. Alonso cree que celebrar la carrera en agosto también perjudica la venta de entradas.
Por la televisión, 600 millones de espectadores de 188 países distintos dirigieron ayer su mirada a una Valencia espectacular. El mar Mediterráneo, la playa de la Malvarrosa y la dársena del puerto, con sus megayates y su puente giratorio, han dado la vuelta al mundo mientras los monoplazas volaban sobre uno de los circuitos más bonitos de la Fórmula 1.
Y ese impacto mundial es el que argumenta el Consell para justificar el pago del canon al señor de la Fórmula 1, a Bernie Ecclestone, que llegó a amenazar con llevarse la carrera a otra ciudad si no le pagaba Valmor los pagos que aún le debía.
A partir de ahora, será el Consell el patrocinador del Gran Premio de Europa, que se garantiza durante los cinco próximos años su celebración en Valencia, aunque con un canon inferior a los 18 millones de euros que había pactado Ecclestone con Aspar. A cambio, una modificación en el calendario, probablemente a finales de junio o mediados de julio.
Antes de comenzar la carrera, el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, se paseaba junto a Bernie Ecclestone por la parrilla de salida. Junto a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y algunos consellers, eran los únicos representantes políticos. Del Gobierno, ni el apuntador, que parece que ha olvidado a Valencia.
Salida espectacular
En la pista llegó el espectáculo -limitado, por la imposibilidad de adelantamientos- que prometió Alonso instantes antes de subirse a su monoplaza. Y el asturiano fue el primero en garantizar que millones de ojos no se despegarían de la pantalla en una salida digna de un campeón que espera tiempos mejores. Y ello pese a salir por la parte sucia de la parrilla, tener que arriesgar al límite para poder adelantar a sus rivales y enfrentarse sin miedo a la curva en la que se acabó su carrera el pasado año. Acabó sexto.
El éxito llegó, de nuevo, para un brasileño, Rubens Barrichello, una victoria que dedicó al que fuera el primero en ganar en Valencia, Felipe Massa, todavía convaleciente. El piloto de Brown GP lloró emocionado cinco años después de haber conseguido por última vez una carrera en el circuito de la Fórmula 1. Aprovechó el error garrafal de McLaren-Mercedes, cuyos ingenieros no tenían preparadas las ruedas cuando a Hamilton le cargaban de gasolina.
Las miradas se dirigían también a la zaga, con un Luca Badoer que decepcionó a todos, y que realizó la gran hazaña de dejar un Ferrari en la última posición. El más decepcionado, quizás, Marc Gené, que ni siquiera ahora es la primera opción para sustituir al italiano. Millones de ojos estaban asimismo puestos en el otro español, Jaime Alguersuari. Acabó las 57 vueltas, un gran éxito para un piloto que lleva sólo dos carreras en su currículum.
Tras el reparto de premios, Valencia da por finalizado un fin de semana que ha dejado un magnífico sabor de boca. La normalidad vuelve a la zona del circuito -ayer ya se abrió el puente al tráfico marítimo- mientras los espectadores abandonan los hoteles de una ciudad que revive en pleno agosto, cuando a las calles de Valencia no se atreven a salir ni las palomas.