martes, 14 de abril de 2009

ARGUMENTARIO SOBRE LA CRISIS DE GOBIERNO


Una crisis mal gestionada


La gestión de la crisis de gobierno es un nuevo ejemplo de la forma de gobernar de Zapatero: Mala gestión de la crisis económica, de la retirada de tropas de Kosovo, de las últimas decisiones que han permitido la fuga de peligrosos delincuentes y ahora mala gestión de la crisis de gobierno.


Zapatero ha demostrado que no sabe gobernar España, ni su propio gobierno ni su partido.


Zapatero es incapaz de transmitir sensatez y tranquilidad a los ciudadanos.


La remodelación ha sido un monumento a la confusión, el desbarajuste y la pérdida de control en la acción del Gobierno.


Una remodelación para solucionar los problemas de partido y no la crisis económica:


Este Gobierno no llevaba ni siquiera un año al frente de sus responsabilidades. No hay precedentes de un Gobierno que cambie en tan poco tiempo.


Este cambio supone un reconocimiento del fracaso del PSOE: del equipo, de sus políticas y del propio Presidente del Gobierno.


El nuevo gobierno es más caro. Hay un vicepresidente más y ningún ministro menos.


Los cambios están orientados a solucionar los problemas internos del PSOE y no a dar respuestas a la crisis económica.


Entra en el Gobierno, el presidente del PSOE, Manuel Chaves, después de 19 años al frente del Gobierno andaluz, en los que ha demostrado su incapacidad para hacer frente a los problemas de la Comunidad.

Zapatero le aparta de Andalucía con un premio de consolación para evitar perder el gobierno de la Junta y le otorga competencias en materia de coordinación territorial, a pesar de que son muy conocidos sus enfrentamientos con otros presidentes autonómicos.


También se incorpora al ejecutivo el vicesecretario general del PSOE, Pepe Blanco, que hasta el momento sólo ha acreditado sus habilidades como comisario político.

Zapatero ha pagado también la deuda que tenía con Trinidad Jiménez a la que empujó a una derrota sonada como candidata a la alcaldía de Madrid en 2003.

La incorporación de Salgado a la vicepresidencia económica es la peor noticia de la remodelación. Zapatero pone al frente de la crisis económica a una persona sin nombre en la economía española.

El presidente ha optado por alguien que sabe que puede controlar y que no va a decirle No a la hora de seguir gastando sin control.


No está acreditado que las personas que entran en el Gobierno sean mejores que las que lo dejan.

La nueva estructura del Gobierno es el reconocimiento de un fracaso


La reestructuración de departamentos implica otro fracaso del presidente:


Devuelve la competencia de Universidades a Educación, dejando casi sin contenido el ministerio de Cristina Garmendia.

Divide en dos el ministerio de Administraciones Públicas y convierte al titular de medio ministerio en vicepresidente del gobierno.

Une a Sanidad las políticas sociales, demostrando el error que supuso haberlo hecho anteriormente a educación.

Zapatero es coherente con su abandono de los consumidores y olvida la competencia de consumo en la remodelación.

Zapatero asume personalmente la competencia de deportes porque sabe que los éxitos de nuestros deportistas son las únicas buenas noticias que tienen los españoles desde que él está al frente del Gobierno. Otra de sus promesas –la creación de un ministerio del deporte- que ha quedado en nada. El PP fue el único partido que criticó aquel anuncio y que le aconsejó que hiciera lo que finalmente ha hecho.

Más PSOE, más Zapatero = más crisis


Lo que necesitan los españoles es un cambio en las políticas y, sobre todo, en la política económica. Es urgente un cambio en el estilo de gobernar. No se puede seguir gobernando España con improvisaciones y contradicciones.


Zapatero no tiene un plan ni un objetivo. Lo ha demostrado con esta remodelación de su ejecutivo que está hecho a su imagen y semejanza.


Este cambio supone más PSOE y más Zapatero y, por lo tanto, más crisis.